La otra cara de los calicheros de La Horca y su lucha diaria por evitar que se convierta en un vertedero

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FOTO: Limpiemos nuestro Río Loncomilla!

Es una lucha diaria y casi sin sentido o simplemente navegar contra la  corriente, pero lo siguen haciendo, dentro de sus posibilidades.

Son los calicheros de la La Horca en Villa Alegre, los mismos que  también son cuestionados por la extracción de áridos del sector, pero que por otro lado también intentan mantener el lugar lo más  limpio posible.

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FOTO: Limpiemos nuestro Río Loncomilla!

Suena extraño pero es así. Y es que estos trabajadores que han encontrado aquí su medio de sustento deben luchar día a día con quienes, a veces  desconocidos y muchas otras veces totalmente identificados, insisten en convertir a este punto del río Loncomilla, en un vertedero.

Al respecto Diter Warken, representante de los calicheros, señala: “La  verdad es que esto nosotros no lo podemos parar ni regular tampoco, porque no nos compete en realidad, pero cada vez que vemos la basura que traen camiones y otro tipo de vehículos, nosotros  tratamos de limpiar acá” indica.

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FOTO: Limpiemos nuestro Rìo Loncomilla!

Y es que curiosamente una de las obligaciones que tienen estos  microempresarios es el tener el camino hacia el sector en buenas condiciones, lo que implica incluso el estar pasando con un camión aljibes dos o tres veces al día mojándolo, lo que significa en definitiva, contar con  una vía en muy buenas condiciones para que cualquiera que quiera deshacerse de sus escombros o basura llegue hasta allá.

Sin duda  la situación resulta  paradójica, pero es así, por lo que los calicheros , armándose de paciencia, ponen sus recursos para, de tanto en tanto, ir tapando la basura y escombros que llegan todos los días hasta el lugar, en lo que es un cuento de  nunca acabar y que cada día va  aumentando la contaminación del río con materiales de construcción generalmente tóxicos como las planchas de de pizarreño, fabricadas con asbesto, hasta los restos de insumos de medicina que también suelen aparecen por ahí.

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Diter Warken, representante de los calicheros

En tanto, Warken, mira con resignación los micro basurales que aparecen por  doquier, al tiempo que  comenta:” Debiera haber alguien que….” Y calla por un momento, para luego continuar:” No creo que exista autorización para venir a botar esto aquí, pero nosotros no lo podemos parar. Lo único que podemos hacer es aprovechar la máquina para limpiar un poco “ refiriéndose a la única retroexcavadora que poseen.

 

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